Fotoenvejecimiento

La piel es un órgano de gran superficie con múltiples funciones:

  • Función de barrera entre el organismo y el medio externo.
  • Termorregulación.
  • Balance Hídrico Corporal.
  • Funcionas inmunológicas.
  • Rol social: Es el vehículo de contacto con los demás y forma parte de nuestra interrelación con la vida cotidiana y uno de principales referentes en la sensación de belleza del ser humano.

La belleza de la piel se condiciona por su evolución a lo largo de la vida y del envejecimiento.

La piel tiene dos formas de envejecer:

  1. Envejecimiento intrínseco: Es de origen genético. Consiste en los cambios fisiológicos, clínicos e histológicos que ocurren en la piel a través del tiempo. El envejecimiento cronológico o intrínseco de la piel se caracteriza por una piel lisa y con arrugas finas.
  2. Envejecimiento extrínseco: Está dado por la radiación actínica y ocasiona el fotoenvejecimiento. Desde el punto de vista clínico, el fotoenvejecimiento es el máximo responsable de la mayor parte de los cambios no deseados del aspecto de la piel, se manifiesta en zonas del cuerpo más expuestas al sol como cara, manos, pies y escote. Donde la piel se hace más áspera, toma color amarillento y aparece pigmentación irregular con diversas manchas oscuras (queratosis seniles) salpicadas de telangiectasias y arañas vasculares.

La radiación ultravioleta produce fibras de colágeno rotas, es la temida elastosis producida por una excesiva exposición a la radiación solar.

Más del 80% de nuestro envejecimiento cutáneo es producido por un exceso de radiación solar. Nuestra piel solo envejecería un 20% si no abusáramos del sol.

Se estima que, con el paso de los años, el contenido de colágeno de la dermis disminuye aproximadamente 1% por año, como consecuencia de la destrucción y la menor síntesis de colágeno. Ambas alteraciones son mucho más marcadas en las zonas de la piel que estuvieron expuestas a la luz solar.

Las Radiaciones Solares

Las radiaciones de la luz solar tienen una gran actividad biológica e inducen efectos importantes en la piel del ser humano son las siguientes:

  • La radiación ultravioleta B:

    Actúa en la primera capa de la piel (epidermis). Son potentes pero no son capaces de atravesar un cristal. Son los que producen enrojecimiento y son los responsables del bronceado.

    Son los responsables del aumento de la actividad de los melanocitos (sintetizadores de melanina). Son los responsables de la aparición del cáncer de piel por alteración directa sobre el ADN celular y son los máximos responsables del fotoenvejecimiento.

  • La radiación ultravioleta A:

    Actúa a nivel más profundo a nivel de dermis. Atraviesan el cristal y no producen alteración visible en la piel. Los rayos ultravioleta A cortos llegan a dermis superficial y los rayos ultravioleta B son más largos y alcanzan la dermis profunda.

    Los rayos ultravioleta A cortos son los que generan las alergias solares, la liberación de radicales libres que causan alteración de ADN con alto daño en las células de la piel con aparición de lipoperóxidos en las membranas celulares y las alteraciones oxidativas en proteínas y ácidos nucleicos principalmente) y también pueden dar lugar a cáncer de piel y también producen fotoenvejecimiento. Los rayos ultravioleta A largos generan pérdida de firmeza y fotoenvejecimiento.

  • Los rayos infrarrojos:

    Penetran hasta la capa más profunda de la piel ( hipodermis) generando básicamente calor y potenciando el efecto de las dos radiaciones anteriores.

    Por ello es importante emplear fotoprotectores físicos que eviten la exposición de la piel a radiaciones UV, IR y visible, y químicos que absorben los rayos UV. Y tomar parte activa en la neutralización del efecto superoxidante del sol mediante el empleo de sustancias antirradicales o filtros conocidos como biológicos.

Los Cambios Naturales

  • A nivel Epidérmico:

    La epidermis adquiere un aspecto suelto, debido a que la densidad de las papilas dérmicas disminuye y con ello su función de anclaje. La capacidad de multiplicación de las células basales disminuye y así se ralentiza el proceso de renovación celular epidérmico.

  • A nivel Dérmico:

    La dermis se adelgaza. La red de fibras de colágeno localizada en la dermis disminuye, el colágeno se "empaqueta" en nudos de forma irregular con grandes espacios entre los mismos.

    A lo largo de la evolución del fotoenvejecimiento la cantidad de elastina dérmica disminuye en gran medida en la superficie dérmica y en la profundidad de la dermis se encuentra en acúmulos gruesos, desordenados y poco elásticos. Lo cual hace que la piel tenga más tendencia a arrugarse.

    Las glándulas sudoríparas tienden a desaparecer o a volverse inactivas y con ello se afecta la capacidad cutánea de la termorregulación. Las glándulas sebáceas y las glándulas apocrinas disminuyen su capacidad de producción, los poros aumentan de tamaño y el pelo cambia de vello a pelo terminal en áreas no deseadas lo que confiere a la piel una apariencia más gruesa.

  • A nivel Hipodérmico:

    Existe un proceso de atrofia que disminuye sus funciones de reserva calórica y termorregulación y también facilita la aparición de arrugas. La atrofia de la hipodermis no es generalizda, aparece más en cara, manos y pies.

    Todo lo anterior conduce a la aparición de arrugas que se piensa que están inducidas por la disminución de las papilas dérmicas, la alteración de las fibras de elastina de la dermis y en la pérdida de la función de sostén y relleno de la hipodermis. La pérdida de la almohadilla hipodérmica, la disminución de la elasticidad y la ruptura de la unión dermoepidérmica, junto con la disminución de la masa muscular contribuye a la pérdida de firmeza que favorecida por la fuerza de la gravedad o la fuerza de la mímica hace que se marquen las arrugas.

Los Cambios por Exposición a la Radiación Solar

Nuestra exposición a las radiaciones ultravioleta por motivos recreativos por los periodos vacacionales es cuando se produce con mayor abuso. La exposición acumulativa al sol es el mayor factor extrínseco para la inducción de cambios acelerados en el envejecimiento de la piel.

Los cambios visibles del fotoenvejecimiento en la piel incluyen:

  • Engrosamiento de la piel.
  • Aparición de arrugas.
  • Laxitud.
  • Cambios en la coloración y manchas tipo melasma.
  • Pigmentación irregular en forma moteada.
  • Léntigos.
  • Telangiectasias y púrpuras.
  • Queratosis actínicas.
  • Y puede desembocar incluso en carcinoma basocelular y escamocelular y melanoma.

¿Qué se observa en la piel que ha sufrido daño solar?

  • Epidermis:

    Los principales cambios se observan en la dermis, pero la epidermis también se afecta: El estrato córneo se torna más compacto, con alteraciones de la alineación celular y aparición de queratinocitos displásicos o atípicos.

  • Dermis:

    Aparece la elastosis porque la radiación ultravioleta provoca una desorganización de las fibras de colágeno y una acumulación anormal de la elastina. Los precursores del colágeno I y III descienden en concentración y aumenta el nivel de entrecruzamiento de las fibras colágenas con aumento del gradiente de colágeno I/III y incremento de elastina a nivel basal.

Además, la a exposición a la radiación ultravioleta de la piel da lugar al aumento de las metaloproteasas, enzimas degradadoras del colágeno, la elastina y otros componentes del tejido conectivo dérmico como proteoglicanos y fibronectina.

Estas metaloproteasas se secretan en queratinocitos, fibroblastos y células inflamatorias, generándose así el el daño sustancial en todo el tejido. También aparecen otros cambios en el metabolismo de las células dérmicas (queratinocitos, melanocitos y fibroblastos), que cursa con una capacidad metabólica de reparación defectuosa.

El envejecimiento involucra a la bioquímica de los radicales libres, los radicales libres son moléculas sumamente reactivas, cargadas con un electrón libre, esta situación condiciona una serie de reacciones en cadena que llegan a involucrar a miles de moléculas que se oxidan y alteran los tejidos envejeciéndolos a través del deterioro celular.

Se considera actualmente que el grado de fotoenvejecimiento y de elastosis solar que sufre la piel humana es directamente proporcional a la acumulación de proteínas oxidadas.

¿A qué conduce el daño solar?

  • La piel presenta variabilidad en cuanto a su grosor, con una alternancia de áreas con una gran atrofia y áreas hiperplásicas (más engrosadas).
  • La pigmentación está alterada, se presentan léntigos solares (lesiones dermatológicas pigmentadas asociadas a la exposición solar crónica) junto con áreas despigmentadas habituales en piernas y brazos que son como gotas sin pigmentos. Los melanocitos están irregularmente distribuidos a lo largo de la membrana basal.
  • Aparecen rojeces crónicas de distinto tipo como capilares dilatados o telangiectasias de distribución irregular y mezclada con púrpuras.
  • El poro se abre con un aspecto inhomogéneo de la superficie de la piel.

La distinta intensidad de la presentación de estos signos permite clasificar el grado de intensidad de envejecimiento en función del grado de los efectos degenerativos epidérmicos y dérmicos mediante la escala de Glogau.

Clasificación del fotoenvejecimiento Facial según Glogau

TIPO I "No Arrugas"

  • Fotoenvejecimiento temprano.
  • Cambios pigmentarios pequeños.
  • No queratosis.
  • Pequeñas arrugas finas.
  • Edad del paciente: 20 a 30 años.

TIPO II "Arrugas en formación"

  • Fotoenvejecimiento temprano a moderado.
  • Lentigos seniles tempranos visibles.
  • Queratosis palpable pero no visible.
  • Líneas de sonrisas paralelas empiezan a aparecer.
  • Edad del paciente: 30 a 40 años.
  • Comienza a utilizar base o maquillaje corrector.

TIPO III: "Arrugas con el reposo"

  • Fotoenvejecimiento avanzado.
  • Discromía evidente y telangiectasias.
  • Queratosis visibles.
  • Arrugas en reposo siempre visibles.
  • Siempre usa un grueso maquillaje corrector.
  • Edad del paciente: 50 a 60 años.

TIPO IV: " Solo arrugas"

  • Fotoenvejecimiento severo.
  • Piel amarillo - grisácea.
  • Piel arrugada, no hay piel normal.
  • Edad del paciente de 60 años o más.
  • No usa maquillaje corrector porque ya se agrieta

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